Amigos los hay de muchas clases...

Si te cambias de colegio tras haber estado 7 años con unos mismos compañeros de clase, los primeros años en el nuevo te cuesta adaptarte, a algunos más, a otros menos pero nunca te olvidas de tus amigos de esos 7 estupendos años, llenos de miles de recuerdos que esperas que no se te olviden en mucho tiempo. Porque el tiempo se pasa volando, te acuerdas de los primeros días como si fuese ayer y cuando te das cuenta has hecho toda primaria con ellos y te estás cambiando de colegio por razones que no tienen que ver con ellos dejando atrás momentos que no se repetirán, al menos en el colegio llevando el mismo uniforme. Pero por suerte en esos años conoces a amigos que no vas a olvidar, de tu grupo de amigos conservas dos o tres a los que sigues viendo, con menos frecuencia pero que a pesar de haberte cambiado de colegio siguen ahí contigo.

Aquellos compañeros de clase, de tu nuevo (o no tan nuevo) colegio a los que ves todos los días y les preguntas qué tal el fin de semana, las notas o cualquier otra cosa con el fin de hablar en el intercambio entre clase y clase. Aunque también puedes hacer buenos amigos con los que pasas los recreos hablando, riendo, haciendo tonterías que a veces repites en clase con tu compañera porque no han sido suficientes las risas en esa media hora libre que te han dejado, dando vueltas al patio mirando a los chicos jugar al fútbol (corriendo el riesgo de que te den un balonazo) o viendo cómo te gritan para llamar la atención e intercambiando los típicos comentarios del frío que hace en invierno y el calor insoportable del verano.

Cuando conoces a una persona en tu clase con la que compartes tantas horas al día te das cuenta de que al final del curso va a ser de las que mejor te pueden conocer, te ven en todas tus formas posibles aproximadamente 9 horas (que es mi caso mas o menos) 5 días a la semana. A veces te llegas a hartar y por eso te acabas picando por tonterías pero al fin y al cabo te das cuenta de que le tienes mucho cariño y que para el curso que te queda va a ser mejor arreglarlo lo antes posible.

También están los amigos del autobús que coges por la tarde para volver a casa. Por no meterte en tu mundo con la música para desconectar del ámbito de colegio hablas un rato mientras te haces el sordo con el de atrás o lo mandas callar si no para de decir comentarios fuera de lugar y que a veces que tienen que ver contigo. Al principio te suele dar igual, se aburren, aunque para los 15 minutos que tardas del colegio a casa los aguantas por no ser borde, les sigues el rollo a ver si se cansan y si no funciona echas miradas con el fin de que se callen de una maldita vez...